Abre El Pozo III enTámara para reos de alta peligrosidad

La cárcel tiene capacidad para 208 personas

Es peor que estar en el Pozo I y el Pozo II

Conocida como El Pozo III, la nueva cárcel de máxima seguridad ubicada en Támara se ha convertido desde el jueves pasado en el destino de peligrosos cabecillas del crimen organizado que ordenaban asesinatos, secuestros, robos y extorsiones desde los centros penales en los que antes purgaban sus penas.

Pero esos tiempos quedaron atrás.

La cárcel tiene capacidad para albergar a 208 privados de libertad en 104 celdas de 2 metros de ancho por 2,20 metros de largo. Fue prácticamente reconstruida, porque la que había antes en el lugar, aunque era considerada de máxima seguridad, no cumplía los requisitos internacionales.

Una colchoneta para dormir, un lavamanos y una letrina. Eso es todo lo que hay en cada celda. Nada de celulares ni teléfonos satelitales con los que puede seguir operando. Tampoco hay plasmas, radios, refrigeradoras, estufas, mesas de billar…

Hay dos privados de libertad por celda.

“Aquí es peor que el Pozo I y el Pozo II”, dice uno de los responsables de la seguridad.

Mientras el antiguo Centro Penal de San Pedro Sula, una de las escuelas del crimen, cierra sus puertas para siempre, El Pozo III abre las suyas para recibir a individuos de alta peligrosidad.

El nuevo recinto de seguridad cuenta con las siguientes áreas: control y monitoreo, locutorios, consejo técnico interdisciplinario, cocina, reseña de cada recluso (evaluación médica, psicológica, condición jurídica y médica) y área para tomar el sol.

Las personas que cumplirán sus penas en el nuevo Módulo de Máxima Seguridad de Támara no tendrán privilegios. Estarán 23 horas en cada celda y podrán gozar de 1 hora de sol al día.

Asimismo, podrán gozar del derecho de tener una visita al mes, en espacios sin contactos físicos. De esa forma se evitará que manden mensajes codificados a los compinches que están en el exterior.

Son tres tiempos de comida al día, acompañado de agua mineral. Atrás quedaron los días en los que se deleitaban con manjares que les enviaban sus familiares o miembros de los grupos criminales a los que pertenecen.

Los reos de alta peligrosidad y agresividad tienen derecho a la comunicación a través de cartas para sus familiares, previa revisión de los elementos del Instituto Nacional Penitenciario, amparados y velando por los derechos que emanan de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el tema de los privados de libertad.

En el nuevo Módulo de Máxima Seguridad de Támara, aparte de cumplir con todos los estándares de calidad internacional requeridos, se vela por el cumplimiento de los derechos humanos.

Asimismo, se cuenta con un equipo técnico interdisciplinario que incluye médicos generales, odontólogos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales y abogados, en procura de tener una atención directa cuando lo requieran los privados de libertad.

En la administración del presidente Juan Orlando Hernández se han construido las cárceles de máxima de seguridad de Ilama, Santa Bárbara (El Pozo I); Morocelí, El Paraíso (El Pozo II) y el Módulo de Máxima Seguridad de Támara, Francisco Morazán (El Pozo III).

También el centro penal de El Porvenir, destinado para personas de mediana y baja peligrosidad.

Asimismo, el Gobierno realiza en la actualidad la reconstrucción de la cárcel del Valle de Siria (Francisco Morazán) y contempla la construcción de otra en Naco, Cortés.

La cárcel de Siria será de mínima y mediana seguridad, con vocación agrícola y técnica para que los privados de libertad puedan aprender un trabajo u oficio y luego aplicarlo una vez cumplan con su condena, a lo que se le llama popularmente “Ley Picapiedra”.

A la par, se han realizado mejoras a 28 centros penales en todo el país con lo que se ha reducido considerablemente el hacinamiento.