Operación Arpía: el traslado más grande de privados de libertad en la historia de Latinoamérica

· Lo que inició en marzo concluyó este 14 de octubre con el cierre del Centro Penal de San Pedro Sula, considerado “una escuela del crimen”

San Pedro Sula (Cortés), 14 de octubre. Lo que pareció imposible durante muchas décadas terminó siendo un sueño hecho realidad un sábado 14 de octubre que quedará para la historia: el cierre definitivo del Centro Penal de San Pedro Sula.

Este lugar fue la escuela del crimen desde donde capos del narcotráfico, pandilleros y otros delincuentes del crimen organizado ordenaban extorsiones, asesinatos, secuestros y robos.

Pero la Operación Arpía, el traslado masivo de privados de libertad más grande en la historia de Latinoamérica, impulsada por el presidente Juan Orlando Hernández y ejecutada a la perfección por miembros de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), ese capítulo de dolor y muerte llegó a su fin.

Ahora, y a propuesta del gobierno hondureño, será el pueblo sampedrano el que decidirá qué se hace en este lugar luego de que concluya la demolición de las instalaciones del penal.

Cronología de Operación Arpía

El 15 de marzo de 2017 se produjo la “Operación Arpía I”, con la que fueron trasladados desde el centro penal sampedrano 755 integrantes de pandilla 18 y la mara MS-13 hacía “El Pozo I”.

Allí se les acabó la fiesta pues quedaron completamente incomunicados sin acceso a comunicarse con sus compinches en libertad. De esa forma, los llamados “toros” (líderes del crimen organizado), iniciaron sus días de aislamiento total, pero con respeto a sus derechos humanos.

Para evitar que los integrantes de ambas pandillas se encontraran durante el traslado, las autoridades abrieron un boquete para que saliera un grupo y el otro salió por el portón principal, siendo llevados a distintos camiones militares resguardados por soldados.

Como medida de seguridad, se suspendió el servicio de electricidad, se cerró el paso vehicular y todo acceso al establecimiento carcelario, además se desplazó seguridad en toda la carretera desde San Pedro Sula hasta Ilama, Santa Bárbara, siendo la operación todo un éxito.

En el penal sampedrano, los cabecillas estaban acostumbrados a comodidades y lujos, al caer la noche en “El Pozo I”, lloraron, gritaron hasta expresar “esto es un infierno”, atrás quedaron sus días de maldad, sus actos criminales ordenados desde la cárcel.

El 25 de abril, mediante “Operación Arpía II”, desde la misma penitenciaria se movilizó a un grupo de 384 pandilleros los cuales también fueron llevados a “El Pozo I”, donde no tienen contacto físico ni visual con sus compañeros de la organización criminal, ni de grupos rivales ya que ambas agrupaciones están en distintos módulos.

En la “Operación Arpía III”, realizada el 16 de mayo, las autoridades trasladaron desde la Penitenciaria Nacional de Támara, a 773 integrantes de maras y pandillas hacía la cárcel de máxima seguridad “El Pozo II, en Morocelí, El Paraíso.

Todos se encuentran bajo fuertes medidas de control, reciben sus alimentos en las celdas, son custodiados al momento de ir a ducharse y una hora al día son llevados a un espacio acondicionado para recibir luz solar.

Dos días después las autoridades penitenciarias con el apoyo de Fusina trasladaron desde la penitenciaria sampedrana a 77 mujeres, en su mayoría integrantes organizaciones ilícitas las cuales permanecen recluidas en la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), donde se acondicionó espacios para su estadía.

El 24 de agosto, en la “Operación Arpía IV”, desde las cárceles de El Progreso, Yoro; La Ceiba, Atlántida y Santa Bárbara, se trasladó a 190 privados de libertad de alta peligrosidad, los que fueron llevados a “El Pozo I y II”, en Santa Bárbara y El Paraíso, respectivamente.

El 18 de septiembre de manera simultánea, desde 10 centros penales se realizó la “Operación Arpía V”, cuyo objetivo fue trasladar a 688 privados de libertad a las cárceles de máxima seguridad.

Muchos de ellos acusados por delitos como: extorsión, asesinatos, masacres, secuestros, narcotráfico y otros relacionados al crimen organizado.

El pasado lunes 9, las autoridades penitenciarias coordinaron el trasladó de 206 privados de libertad desde la penitenciaria sampedrana, hacía los centros penales de Tela, Atlántida, El Progreso, Yoro y en Danlí, El Paraíso, donde se acondicionaron espacios que anteriormente funcionaban como negocios y ahora son ocupados por los privados.

Mientras que el miércoles 11, en la “Operación Arpía VI”, se realizó la movilización de 880 reclusos: 500 procedentes de San Pedro Sula y 380 de la Penitenciaria en Támara, todos fueron llevados a la cárcel de El Porvenir, FM, siendo los primeros internos luego de mejorar la infraestructura de los módulos, colocando aisladores de calor en los techos.