Real Madrid-Bayern Múnich: el momento Isco

El andaluz, relegado por completo en Champions, se ha ganado sustituir a Bale ante un Bayern que recupera a Lewandowski

Con el siempre huesudo Bayern a la vista, la lesión de Bale ha despejado un problema a Zinedine Zidane. Al menos a ojos de la hinchada, que clama por Isco, el jugador de portada tras su monumental partido en El Molinón. Para el técnico francés y su cartesiana hoja de cálculo para ordenar las rotaciones, la baja del galés seguro que es un contratiempo. Pero si Isco es la solución en Chamartín nadie rechistará.

El futbolista andaluz ha perseverado hasta sofocar todas las sospechas. Se le tenía por un pecho frío, pero hoy cumple con las obligaciones de un centrocampista. Se le tenía por retórico, pero cada una de sus intervenciones resulta significativa, tiene sustancia, ya sea cuando juega en corto, en largo o saca la cadena a un rival con su repertorio de regates. Si se le tenía por un jugador sin gol, ya lleva nueve en Liga y, entre los que han anotado al menos cinco, es quien tiene mejor porcentaje de acierto (47%). De todo ello dejó poso en Gijón.

La enorme huella de Isco en Asturias, que no ha sido la única del curso, sirvió para acentuar la intriga sobre su papel en la Copa de Europa, en la que solo Mariano, con cinco minutos, ha tenido menos rodaje que el malagueño, que solo ha estado en el ruedo europeo durante 77 minutos. Hasta Coentrão ha jugado más. En la Liga, solo once madridistas le superan en tiempo de juego. Enigmático, salvo que el excel del que tira Zidane le haya jugado tan mala pasada. Por mucho dato que acumule la computadora del entrenador, resultaría difícil de explicar que Isco quedara de nuevo a la sombra frente al Bayern de Múnich.

El técnico francés no despejó ayer la incógnita y dejó abierta la sustitución de Bale, cuya posición en Múnich tuvo más miga de lo que aparentó. El británico se prodigó poco en ataque, pero colaboró con empeño en los auxilios a Carvajal contra Ribéry, que resultó anudado. No tanto Robben, que picó y picó sobre Marcelo sin el capote de Cristiano. Sin Bale, Zidane tendrá que afinar con el medio campo. Una zona imprescindible para bloquear a un adversario que ingenia por dentro, pero vuela por fuera, tanto con los extremos como con los laterales.

Dudas en la defensa alemana

El Bayern afronta la remontada con mejoras en ataque y grietas en defensa. Carlo Ancelotti ha recuperado a Lewandowski, su mejor cañón, un futbolista que flirtea con el gol como muy pocos. “Tenerlo nos da más confianza”, dijo Ancelotti. El ariete polaco está en una escala superior a Müller, su sustituto en la ida, en la que apenas dejó pisada alguna. La vuelta de Lewandowski resulta capital para el Bayern en cualquier circunstancia, pero, más aún, ante un partido en el que como mínimo tendrá que anotar dos goles para no verse en la cuneta de la Copa de Europa. Frente a Lewandowski, el Madrid no va sobrado de centrales. Sin Pepe y Varane, cualquier percance de Sergio Ramos —que hoy jugará su partido centenario en la Champions— y Nacho dejaría al cuadro blanco a la intemperie.

El gran quebradero para el técnico italiano es su defensa, ya de por sí el sector más flojo del Bayern. Con Javi Martínez sancionado, tanto Boateng como Hummels tienen problemas físicos. El primero, con molestias en los aductores no se alistó en la última jornada de la Bundesliga. Hummels, que no pudo participar en la ida, tiene tocado el tobillo derecho. Sin ellos, el único central disponible sería Alaba, que alterna el puesto con el de lateral zurdo. Kimmich, al que Pep Guardiola quiso esculpir como central, no convence a Ancelotti en esa posición, en la que solo ha disputado un choque en lo que va de curso. Frente a un rival como el Madrid, que encadena 54 partidos consecutivos marcando al menos un gol, toda flojera defensiva puede resultar venenosa.

Pese a la ventaja en la eliminatoria, el Madrid se sabe ante un duelo crudo. El Bayern suele serlo, por su histórico carácter y su catarata de recursos. Por algo Zidane vaticinó un encuentro “con muchas dificultades” sin posibilidad de especular. Un Madrid-Bayern siempre es cosa seria. Como serio se ha puesto Isco, que pide paso a gritos en el gran escaparate del Madrid: la Copa de Europa.