Los tesoros de Maradona: quién tiene la última camiseta que usó en Napoli, el museo oculto en Italia y el inédito archivo que estuvo tres décadas escondido

por Ultima Hora
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Diego Armando Maradona no es una persona más para el pueblo napolitano, algo que quedó demostrado en las últimas horas. Luego de crear altares improvisados para despedir al ’10′, un numeroso grupo de tifosi del Napoli se juntaron en las inmediaciones del estadio San Paolo con bengalas y fuegos artificiales para honrar a su ídolo en la previa a la victoria ante el HNK Rijeka por la Europa League.

“Diego no fue el que ganó dos títulos, la Copa UEFA en Nápoles. Diego es el orgullo de esta ciudad. Vistió la camiseta número 10, no solo era un jugador. Hizo soñar a un pueblo entero. Muchos chicos se llaman Diego en su honor. No sé si es más importante San Gennaro o Diego”, esbozó Gennaro Gattuso, entrenador del Napoli, una vez finalizado el partido. Para tomar dimensión de las palabras del ex Milan, San Gennaro es el santo patrono de la ciudad. Pelusa es considerado como una especie de Dios para los hinchas de la institución. Los llevó a lo más alto de la Serie A, a pelear mano a mano con los “poderosos” del Norte.

En su paso por el equipo del Sur, el campeón del mundo en México 86 armó una verdadera revolución y conquistó dos Scudettos, una Copa UEFA, una Copa de Italia y una Supercopa italiana. Su último partido en la institución fue el 24 de marzo de 1991, en la derrota por 4 a 1 ante Sampdoria. Toninho Cerezo, Gianluca Vialli -en dos oportunidades- y Attilio Lombardo fueron los autores de los tantos para los genoveses. Descontó Maradona de penal para la visita.

Diego Armando Maradona no es una persona más para el pueblo napolitano, algo que quedó demostrado en las últimas horas. Luego de crear altares improvisados para despedir al ’10′, un numeroso grupo de tifosi del Napoli se juntaron en las inmediaciones del estadio San Paolo con bengalas y fuegos artificiales para honrar a su ídolo en la previa a la victoria ante el HNK Rijeka por la Europa League.

Algunas de las camisetas que se pueden apreciar en el museo (AFP)

“Diego no fue el que ganó dos títulos, la Copa UEFA en Nápoles. Diego es el orgullo de esta ciudad. Vistió la camiseta número 10, no solo era un jugador. Hizo soñar a un pueblo entero. Muchos chicos se llaman Diego en su honor. No sé si es más importante San Gennaro o Diego”, esbozó Gennaro Gattuso, entrenador del Napoli, una vez finalizado el partido. Para tomar dimensión de las palabras del ex Milan, San Gennaro es el santo patrono de la ciudad. Pelusa es considerado como una especie de Dios para los hinchas de la institución. Los llevó a lo más alto de la Serie A, a pelear mano a mano con los “poderosos” del Norte.

En su paso por el equipo del Sur, el campeón del mundo en México 86 armó una verdadera revolución y conquistó dos Scudettos, una Copa UEFA, una Copa de Italia y una Supercopa italiana. Su último partido en la institución fue el 24 de marzo de 1991, en la derrota por 4 a 1 ante Sampdoria. Toninho Cerezo, Gianluca Vialli -en dos oportunidades- y Attilio Lombardo fueron los autores de los tantos para los genoveses. Descontó Maradona de penal para la visita.

Mancini no es la única persona en Italia que cuenta con alguno de los tesoros más preciados del Diez. A principio de este año se conocióla historia de Massimo Vignati, dueño de un museo que no figura en ningún mapa turístico de la ciudad. En el sótano de un edificio normal y corriente de Secondigliano, un barrio del norte de Nápoles, se pueden observar un conjunto de gemas como fotografías, banderines, brazaletes, camisetas que son la envidia de cualquier fanático del astro argentino.

“Tuve la suerte de que mi padre fuera durante 37 años el conserje del estadio San Paolo y de los vestuarios del Napoli. Y mi madre fue la única cocinera de Maradona”, explicó el dueño de este santuario montado en honor al ex entrenador de la selección argentina. Además, su hermana también fue la niñera de Dalma y Giannina, las dos hijas que el ex futbolista tuvo con Claudia Villafañe.

Entre los tesoros que se pueden encontrar en este museo subterráneo sobresalen el banco donde se cambiaba Maradona en el vestuario del estadio de San Paolo o la mítica chaqueta de K-Way con la que bailó e hizo malabares al ritmo de “Live is Life” durante un calentamiento antes de enfrentarse al Bayern de Múnich, la misma canción que en estos días volvió a sonar en la previa del encuentro del Ajax, con un homenaje que le brindó el jugador de la Albiceleste Nicolás Tagliafico.

“Estábamos con Diego de lunes a domingo. Él y su mujer nos ofrecieron todas estas cosas porque sabían que éramos muchos hijos, cinco niños y seis niñas. Estuve las siete temporadas de Maradona como alcanzapelotas. Los lunes, iba a jugar al ‘calcetto’ (fútbol sala) con él, no iba a la escuela. Y los martes, a veces, me llevaba al entrenamiento del Nápoles. ‘¡Diego, vamos con el Ferrari!’, le pedía”, añadió Vignati, quien sostiene que “rechacé hasta 20.000 euros por la fotocopia del contrato original que le llevó del Barça a Napoli”.

Nápoles, la ciudad adoptiva del Diez, tiene historias para contar en cada rincón. Uno de los tesoros que salió a la luz durante los últimos meses fue el archivo de 500 horas de filmación inéditas de su paso por Barcelona y por la ciudad italiana que finalmente fueron la columna vertebral del exitoso documental Diego Maradona: Rebelde. Héroe. Estafador. Dios del director británico Asif Kapadia. “Viajaron a un pueblo a una hora de Nápoles en el que había un hombre con muchos videos, un archivo privado de Diego. En 1981, Jorge Cyterszpiler tuvo una idea: Maradona era una estrella, que ya había firmado contratos con Puma y Coca Cola, y decía que tenía que tener su película. Entonces contrató a dos camarógrafos argentinos para que siguieran a Maradona tanto dentro del campo de juego como fuera. Este material que comenzó a filmarse en 1981 jamás fue utilizado. Cuando se rompe la pierna, toda la operación fue filmada; también a su mujer Claudia Villafañe dando a luz; estos hombres tenían acceso a todos lados. Todo esto terminó en manos del cámara, que nunca pudo usarlo porque no tenía el permiso. Cientos de horas de filmación fueron tomadas por esos camarógrafos. La mitad del archivo estaba en Nápoles y encontramos la otra mitad en una baulera en Buenos Aires, en el fondo de la casa de Claudia, la ex esposa. No se había tocado en 30 años. Tuvimos que traer una máquina desde Inglaterra para digitalizarlo”, relató el propio Kapadia meses atrás.

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